Sigilos: Los Arcángeles y los 7 rayos metafísicos
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Existe un punto exacto donde la geometría se rinde ante la fe y el trazo se convierte en una frecuencia. La colección SIGILOS no es una representación de lo divino, sino una captura de su vibración. En estas obras, el arte actúa como un sismógrafo de lo invisible, registrando las firmas energéticas de entidades que habitan más allá de la palabra y la forma humana.
Tradicionalmente, un sigilo es una llave; una condensación de poder grabada en líneas que desafían la lógica del lenguaje cotidiano. En esta serie, cada pieza explora ese umbral: el momento en que una idea abstracta de protección, guía o justicia se condensa en un símbolo físico.
La narrativa visual de esta colección se construye sobre la premisa de que todo en el universo tiene una estructura, un código. Al trabajar con los símbolos de los Arcángeles, cada uno representado por un color y una frecuencia metáfisica, nos alejamos de la iconografía clásica ( las alas, las túnicas, las espadas ) para centrarme en la arquitectura pura.
El lienzo se transforma en un mapa de corrientes invisibles, donde el equilibrio y la tensión de las formas geométricas actúan como puentes entre dos mundos. Es una invitación a mirar no solo con los ojos, sino con la intuición, permitiendo que la geometría sagrada hable directamente al subconsciente.
«Un sigilo no describe una fuerza; la contiene. En esta colección, el arte es el recipiente donde la luz se ordena para volverse símbolo.»