Con esta, colección de órbitas quiero representar el ciclo natural y continuo, que se refleja tanto en el movimiento de los cuerpos celestes, como en el viaje interno de cada individuo.
Cada órbita puede simbolizar etapas de la vida, crecimiento, y el proceso de aprendizaje que todos atravesamos.
Esta conexión cíclica sugiere que, al igual que los planetas siguen su curso, las personas también tienen destinos y trayectorias que pueden ser exploradas.
Quiero ofrecer una reflexión sobre la interconexión de todos los seres y la belleza del viaje del ser humano, en su búsqueda de significado y seguir el camino de su crecimiento personal, a través de unas frecuencias de vibración que se expanden y acompañan a estos procesos, como puentes y vehículos hacia algo mayor.